ALMA
AMOR ODIO
CUERPO SEXO VIOLENCIA
EL BIEN Y EL MAL: MANIFESTACIONES
El mundo del hombre se rige por dos sentimientos y dos impulsos paralelos, nuestra condición dual nos cree dividir. Dicen alma y cuerpo; cómo entender lo sublime, el pensamiento, lo sentimos! Acaso no temblamos de miedo? Lloramos con tristeza? No sentimos palpitar el corazón más fuerte cuando nos enamoramos? Amor? Todos lo necesitamos sin saber por qué, no sabemos cómo nace el deseo, deseo a esa persona y sería feliz si la tuviese a mi lado. Le demuestro mi cariño, me evita pero no puedo detener este sentimiento. El amor se convierte en odio, esa persona me ha hecho daño, la detesto, si en otro momento lo habría dado todo por ella, ahora le deseo lo peor. Tengo sensación de desamor, mi mundo es amor-desamor, me rebelo contra mi bondad, me vuelvo mala. Le daría toda mi alma…
Sentimos el impulso sexual, la mayor expresión de erotismo, distintas dosis de amor. No hay sexo sin amor, el sexo es lo más íntimo, lo entregamos al confidente, la prostituta se entristece, está convaleciente, ha perdido a su padre. Insatisfacción si no obtienes lo que deseas, puedes tener sexo, puede que no sea lo que buscas, quieres ser feliz.
Las explosiones de violencia son el pretexto del desamor, saben que obtendrán la paz, les apremiarán en cuanto hayan matado su objeto de odio. Creen que serán felices con la eliminación de su enemigo, el malo, serán igual de malos en el nombre del bien, ganarán los buenos, los que corresponden a su amor. Someten al “enemigo” a vejaciones sexuales; objetos, cuerpos.
Luchan en pos de su amor propio, por despecho, consolidan su estabilidad, el rechazo pasado les ha creado complejos insuperables. Matan de corazón, aman al enemigo, lo desean, donde habría sexo, confidencia, ahora violencia. Sexo-violencia, insatisfacción.
No hay buenos y malos, hay malentendidos. Entre ellos, en ellos. Para que el mundo (del hombre, de la mujer) sea estable, tenemos que ser felices, desear la felicidad del otro. Si el amor fuese una ley… ¿Es posible?